Alejandro Magno, rey de Macedonia, fue uno de los mayores genios militares de todos los tiempos, casi un mito por la brevedad de su vida y la magnitud de sus hazañas y conquistas.
Nació en la antigua capital de Macedonia, Pela, en el año 356 a.C. Fue hijo a su vez de un militar de gran mérito, Filipo, rey que engrandeció Macedonia y unificó Grecia. Su madre fue una enigmática mujer, Olimpia, también de sangre real, princesa del vecino Épiro, que afirmó en muchas ocasiones haber sido fecundada por el mismo Zeus.
Según la leyenda, el príncipe troyano Eneas, tras escapar de la destrucción de su ciudad y después de andar errando largo tiempo por el Mediterráneo, acaba por desembarcar en la costa del Lacio, donde reina el rey Latino, con el que forma alianza.
Ascanio, hijo de Eneas, venido de Troya en su compañía, funda la ciudad de Alba, donde reina después de él una serie de reyes, descendientes suyos. El último, Procas, deja dos hijos, Numítor y Amulio. Numítor, el mayor y heredero legítimo, es derribado por Amulio, que relega a la hija de aquél, Rea Silvia, entre las Vestales. A pesar de esta precaución, Rea Silvia, fecundada por Marte, tiene dos gemelos,Rómulo y Remo. Amulio manda abandonarlos en las aguas del Tíber.
Amamantados por una loba, los gemelos sobreviven y, cuando son mayores, matan a Amulio y devuelven el poder a Numítor, que les concede, para establecer allí una ciudad, el lugar mismo en que habían sido recogidos del río, la colina del Palatino.
Así, según esta leyenda, los romanos conectaban su origen con el más prestigioso mito griego, la guerra de Troya, por lo que, en ocasiones, los poetas llaman a Roma la Nueva Troya.
Tras matar a su hermano, Rómulo se ocupa en edificar la ciudad. La leyenda dice que la fundación tuvo lugar el 21 de abril del 753 a. C.
LA HISTORIA DE ROMA
La fundación de Roma, en la forma que le concede la tradición, representa una verdad simplificada y esquematizada; a la luz de la historia, tal fundación se revela más compleja. Se efectúa en tres etapas: las primeras aldeas romanas, la liga septimontial y la Roma etrusca unificada.
Desde el siglo X a.C., el suelo romano vio constituirse una serie de aldeas,colonias latinas que pretenden hacer frente a la expansión etrusca.
Desde fines del siglo VIII se opera una transformación capital en la vida de las aldeas romanas: el paso del aislamiento a la vida federativa. Siete de las aldeas situadas en el suelo romano se agrupan en la federación del Septimontium, que se mantendrá hasta la conquista etrusca, a mediados del siglo VII a.C. Esta federación crea una organización centralizada: un rey elegido vitaliciamente, una Asamblea, un Senado y unejército.
A mediados del siglo VII a.C.los etruscos llegan al Lacio. La conquista etrusca representa para el Lacio una inmensa y súbita aportación de civilización: el paso de la vida de tribu a la vida urbana, la sustitución gradual de la vida pastoral por la agricultura, la construcción en piedra, etc. De las humildes aldeas diseminadas sobre las colinas romanas, los reyes etruscos hicieron una ciudad en el sentido material de la palabra y crearon un Estado centralizado. Los latinos daban tradicionalmente a su río el nombre deRumón; la ciudad creada por los etruscos será la ciudad del río, Roma.
La dominación etrusca en Roma duró un siglo y medio, hundiéndose en lo que tradicionalmente se ha denominado revolución del 509, que supuso la expulsión de los reyes etruscos y el comienzo de la época republicana.
Tras continuas luchas con los pueblos vecinos, en el año 264 toda la Italia peninsular reconoce la hegemonía romana. Una vez conseguida la unificación de la península italiana, Roma se lanza a la conquista del Mediterráneo, guerreando contra los cartagineses en el Mediterráneo occidental (Guerras Púnicas) y contra los macedonios en el Mediterráneo oriental. Con la victoria sobre estos dos enemigos Roma se convirtió en dueña del Mediterráneo.
A la muerte de Julio César (100-44 a. C.), se abrió una nueva etapa de lucha por el poder, que acabó en el 31 a. C. con la victoria de Octavio Augusto en la batalla de Accio. Con Octavio Augusto se inicia en Roma la época imperial cuyo sistema de gobierno se basa en la concentración del poder en manos del emperador.
En el año 476 d. C. desapareció el Imperio Romano de Occidente, cuando Odoacro, un jefe militar de origen germano, depuso al último emperador, un muchacho de trece años llamado Rómulo Augústulo. Por su lado, el Imperio Romano de Oriente perduró hasta 1453, fecha en que su capital, Constantinopla, fue tomada por los turcos.
Una serie de circunstancias favorecieron el apogeo de la ciudad de Atenas. En concreto su papel victorioso en las Guerras Médicas. Razones económicas y de dominio del Este del Mediterráneo condujeron a un enfrentamiento de los griegos con el imperio persa, asentado en Asia Menor.
El comercio que las polis griegas tenían con sus colonias del Este del Mediterráneo y del Mar Negro era entorpecido por los persas, quienes además habían conquistado algunas de las colonias griegas en la costa de Asia Menor. Estos enfrentamientos dieron lugar a las Guerras Médicas (los persas tenían como antecesores a los Medos) en la primera mitad del siglo V.
Se enfrentaban las ciudades griegas con el imperio persa, y para ello tuvieron que unirse en una liga, pues de manera individual cada una de las polis nunca hubiera tenido fuerza para vencer a un imperio como el de los persas. En la primera guerra médica se produjo la batalla de Marathon, en la que un ejército ateniense de 30.000 hombres derrotó a los persas. La segunda guerra médica terminó con el poderío persa, y el resultado de esas guerras no fue solamente el hundimiento de Persia sino el surgimiento de Atenas como potencia, al eliminar el predominio militar de Esparta.
A partir de entonces Atenas fue una potencia militar, económica y política en la medida en que controló la Liga de Delos, una alianza de 200 ciudades, unidas por miedo a los persas que se comprometieron a una contribución militar primero y luego a contribuciones económicas, siendo la Asamblea de Atenas la que tomaba las decisiones en nombre de los aliados en la Liga.
El poderío de Atenas no duró mucho tiempo, pues otras ciudades se opusieron a su dominio y provocaron enfrentamientos contra Atenas: las guerras del Peloponeso arruinaron finalmente a Atenas.